Mostrando entradas con la etiqueta Elena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elena. Mostrar todas las entradas
11 feb 2011
El Origen del Pecado
Descarga: http://blip.tv/file/get/Infonom-ElOrigenDelMal783.avi
Mediafire: http://www.mediafire.com/?82zz1ke2zgit1d2
13 dic 2010
El Tiempo del Fin
Aquí presentamos una nueva revista que dará que hablar. "El Tiempo del Fin" es una publicación mensual sobre temas bíblicos y proféticos. Si bien la puedes leer online, tambien puedes suscribirte a la versión impresa por e-mail. Solicitala a la siguiente dirección: ppp781@hotmail.com.
Que la disfruten!!!
Que la disfruten!!!
Open publication - Free publishing
18 jul 2010
Manipulando a Elena G. de White 2
Antes de leer esta entrada te recomiendo veas la parte 1:
Manipulando a Elena G. de WhiteYa que lo que mostraremos a continuación es el mismo principio de falsificación y manipulación perverso que expusimos anteriormente.
En este caso es una lección de Escuela Sabática de Abri-Junio de 1984. Se presenta el mismo tema de la trinidad pero en esta ocasión se cita el libro "El Deseado de Todas las Gentes" pag. 178
El párrafo dice textualmente así:
No nos ha sido revelado exactamente como pueden el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ser distintos personal e individualmente y sin embargo seguir siendo "uno". Pero percibimos que los miembros de la Trinidad son Uno "en naturaleza, voluntad y propósito" (DTG 178)
He aquí la prueba:


Ahora veamos que dice el libro DTG, pág 178:
Jesús rechazó el cargo de blasfemia. Mi autoridad, dijo él, por hacer la obra de la cual me acusáis, es que soy el Hijo de Dios, uno con él en naturaleza, voluntad y propósito. Cooperó con Dios en todas sus obras de creación y providencia. "No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre."
Ahora veámos la prueba:


Oremos hermanos para que no seamos engañados por los agentes del adversario.
Gracias Guillermo por el aporte.
Compártelo
20 jun 2010
Manipulando a Elena G. de White
Hoy quiero compartir una evidencia más de la apostasía adventista, no solo de la Palbra de Yahweh, sino tambien del Don Profético manifestado en Elena G. de White.
Acontinuación citaré una lección de Escuela Sabatica "Guia de Estudio de la Biblia, El Espíritu Santo, Abril - Mayo - Junio de 2006". En el día miercoles 29 de marzo, aparece la siguiente cita que documentamos con su correspondiente fotografía:

A menudo, los cristianos han sido acusados, y aveces todavía lo son, de ser politeístas: adoradores de más de un Dios. Esta es una acusación comprensible pero falsa. Como cristianos admitimos que existen tres Personas integrantes de la Deidad, pero que "son uno en propósito, en espíritu, en carácter, pero no en persona" (MC 329)

Como podemos ver en este texto se cita un libro de Elena White para defender el concepto trinitario o de tres seres, que son uno. El Libro Citado es "Ministerio de Curación" página 329. Ahora veamos que dice la sierva en el contexto del renglón utilizado en el folleto de escuela sabática mencionado. (Los énfasis son nuestros)
"La personalidad del Padre y del Hijo, como también la unidad que existe entre
ambos, aparecen en el capítulo décimo séptimo de Juan en la oración de Cristo por sus discípulos: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste."(Vers. 20, 21.)
La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de
uno ni de otros. Son uno en propósito, en espíritu, en carácter, pero no en
persona. Así es como Dios y Cristo son uno." Ministerio de Curación, Pág 329

Acontinuación citaré una lección de Escuela Sabatica "Guia de Estudio de la Biblia, El Espíritu Santo, Abril - Mayo - Junio de 2006". En el día miercoles 29 de marzo, aparece la siguiente cita que documentamos con su correspondiente fotografía:

A menudo, los cristianos han sido acusados, y aveces todavía lo son, de ser politeístas: adoradores de más de un Dios. Esta es una acusación comprensible pero falsa. Como cristianos admitimos que existen tres Personas integrantes de la Deidad, pero que "son uno en propósito, en espíritu, en carácter, pero no en persona" (MC 329)

Como podemos ver en este texto se cita un libro de Elena White para defender el concepto trinitario o de tres seres, que son uno. El Libro Citado es "Ministerio de Curación" página 329. Ahora veamos que dice la sierva en el contexto del renglón utilizado en el folleto de escuela sabática mencionado. (Los énfasis son nuestros)
"La personalidad del Padre y del Hijo, como también la unidad que existe entre
ambos, aparecen en el capítulo décimo séptimo de Juan en la oración de Cristo por sus discípulos: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste."(Vers. 20, 21.)
La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de
uno ni de otros. Son uno en propósito, en espíritu, en carácter, pero no en
persona. Así es como Dios y Cristo son uno." Ministerio de Curación, Pág 329
Claramente vemos que Elena G. de White, tenía el concepto bíblico de la unidad entre el Padre y el Hijo y en su defecto también con sus discípulos. Pero para nada plantea aquí el concepto de tres en uno con el Espíritu Santo. Es una perversa manipulación de sus escritos para justificar una doctrina que con la Biblia no se puede sostener. Si Elena de White hubiese sido trinitaria, no hubiesen precisado tales artimañas.
Despertemos hermanos, rompamos todo yugo...
Nota: Gracias Verónica por la información
Compártelo
Etiquetas:
adventistas,
apostasía,
Elena,
escuela,
manipulación,
sabatica,
trinidad,
White
14 jun 2010
Estatutos, Mandamientos y Preceptos
A continuación dejamos un libro que deja bastante clara, la comprención que tenía Elena G. de White sobre la s fiestas y los demás preceptos de la Torá.
Elena G. White, The Reviw & Herald, 6 de mayo de 1875
DESCARGA EL LIBRO
Compártelo
28 abr 2010
13 ene 2010
Los Jesuitas en la Iglesia Adventista
Ante la terrible realidad y enorme peligro que representan los jesuitas en el mundo, cabe preguntarse: ¿han tenido que ver con la Iglesia Adventista del Séptimo día, la depositaria de las grandes verdades del tiempo del fin? Lamentablemente, debemos reconocer que sí, tal cual estaba profetizado por Elena G. De White. En 1867 E. de White recibió una notable visión sobre la injerencia católico jesuítica en la Iglesia Adventista, estando en B. Creek. Aparece en el tomo 1 de los “Testimonios para la Iglesia”, en inglés, en la página 577, y la transcribimos a continuación:
“... Esa noche soñé que yo estaba en Battle Creek mirando hacia el lado de afuera de la ventana de la puerta y vi una compañía marchando hacia la casa, de dos en dos. Parecían severos y decididos. Yo los conocí bien y me volví a abrir la puerta del salón para recibirlos, pero pensé que debería mirar nuevamente. La escena había cambiada. La compañía ahora presentaba la apariencia de una procesión católica. Uno sostenía en su mano una cruz, otro una caña. Y cuando se acercaron, el que estaba cargando una caña hizo un círculo alrededor de la casa, diciendo tres veces: "Esta casa está proscripta. Los bienes deben confiscarse. Ellos han hablado contra nuestra santa orden". El terror se apoderó de mí, y corrí atravesando la casa, saliendo por la puerta norte, y me encontré en medio de una compañía, algunos de los cuales yo conocía, pero no me atreví a hablarles una palabra a ellos por temor a ser traicionada. Yo intenté buscar un lugar retirado donde pudiese llorar y orar sin encontrar ojos ávidos e inquisitivos dondequiera me volviese. Frecuentemente repetía: "¡Si tan sólo pudiera entender esto! ¡Si ellos me dijesen lo que he dicho o lo que he hecho! " “Yo lloré y oré mucho cuando vi nuestros bienes confiscados. Traté de leer simpatía o piedad hacia mí en las miradas de los que estaban a mi alrededor, y me fijé en los semblantes de varios de quienes yo pensaba que me hablarían y me conforta-rían si no temiesen ser observados por otros. Hice un intento de escapar de la multitud, pero al notar que me estaban vigilando, oculté mis intenciones. Comencé a llorar en voz alta, diciendo: "¡Si me dijeran tan sólo lo que he hecho o lo que he dicho! " Mi marido que estaba durmiendo en una cama en el mismo cuarto me oyó llorar en voz alta y me despertó. Mi almohada estaba mojada con las lágrimas, y una triste depresión de espíritu estaba sobre mí." Testimonies for the church, T 1, pp. 577 – 578
Los bienes de EGW son indudablemente sus escritos. Ellos “han hablado contra nuestra santa orden”, obviamente, una orden católica que se apoderaría solapadamente de la Asociación General (en aquella época, en Battle Creek). ¿Contra cuál “santa orden” habló E. de White? No hay confusión posible: contra los jesuitas de Roma. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Elena de White escribió (“habló”) lo siguiente de los jesuitas de Roma:
“Pasados los primeros triunfos de la Reforma, Roma reunió nuevas fuerzas con la esperanza de acabar con ella. Entonces fue cuando nació la orden de los jesuitas, que iba a ser el más cruel, el menos escrupuloso y el más formidable de todos los campeones del papado. Libres de todo lazo terrenal y de todo interés humano, insensibles a la voz del afecto natural, sordos a los argumentos de la razón y a la voz de la conciencia, no reconocían los miembros más ley, ni más sujeción que las de su orden, y no tenían más preocupación que la de extender su poderío. El Evangelio de Cristo había capacitado a sus adherentes para arrostrar los peligros y soportar los padecimientos, sin desmayar por el frío, el hambre, el trabajo o la miseria, y para sostener con denuedo el estandarte de la verdad frente al potro, al calabozo y a la hoguera. Para combatir contra estas fuerzas, el jesuitismo inspiraba a sus adeptos un fanatismo tal, que los habilitaba para soportar peligros similares y oponer al poder de la verdad todas las armas del engaño. Para ellos ningún crimen era demasiado grande, ninguna mentira demasiado vil, ningún disfraz demasiado difícil de llevar. Ligados por votos de pobreza y de humildad perpetuas, estudiaban el arte de adueñarse de la riqueza y del poder para consagrarlos a la destrucción del protestantismo y al restablecimiento de la supremacía papal."
“Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no sólo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados. Siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuitas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuitas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.”
“Para otorgarles más poder, se expidió una bula que restablecía la Inquisición. No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras.” (CS 249, 250)
Pero podría alguien preguntarse: ¿cómo podrían los jesuitas llegar a tomar el control de la Asociación General Adventista? La respuesta es simple y a la vez sorprendente para quienes no están familiarizados con los métodos de los jesuitas: LA INFILTRACIÓN. Esta perversa estrategia consiste en fingirse adventista, ingresar a la iglesia como cualquier miembro, fingiendo una conversión que nunca existió, y una vez adentro de la misma, comenzar una tarea sutil e insidiosa, en equipo con los otros infiltrados, de acuerdo a los objetivos cuidadosamente planeados por el vaticano. Así los infiltrados católicos, con los jesuitas a la cabeza, van escalando posiciones dentro de la Iglesia, apoyándose y votándose unos a otros en las diferentes Juntas, tomando control de las juntas de iglesia, de las Asociaciones, y de todas las instituciones del pueblo adventista. De esta manera llegarían, poco a poco, al control de la autoridad máxima a nivel mundial de la Iglesia.
Digamos de paso que esta estrategia satánica no es nueva ni fueron los jesuitas los primeros en utilizarla. Ya los judíos la utilizaron contra la iglesia cristiana en el primer siglo de esta era, y los apóstoles la denuncian claramente:
Gálatas 2: 4: “y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,”
2ª Corintios 11: 13 – 15: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”
Judas 4: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”
Pero la iglesia primitiva supo enfrentar y rechazar a los infiltrados, neutralizando así su nefasta influencia. Jesús elogió la iglesia cristiana primitiva por esta actitud, de reconocer, poner de manifiesto y rechazar a todo falso apóstol, a todo infiltrado:
Apoc 2: 2: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos;”
Al tomar control los jesuitas de Roma del liderazgo máximo adventista, lógicamente, ocurrirían muchos cambios lamentables dentro de todos los niveles de la iglesia adventista. Es obvio que, llegado el tiempo del cumplimiento de esta visión, los jesuitas, junto con todo su equipo de subalternos católicos que también se infiltrarían en la Iglesia Adventista, no sólo tomarían el control de la Asociación General, sino de todos los centros adventistas en el mundo (Asociaciones, Uniones, Divisiones, Iglesias, Instituciones diversas, etc.) No nos olvidemos que tienen muchos recursos, tanto humanos como monetarios. ¿Podemos encontrar hoy las huellas de su trabajo destructor dentro de la Iglesia Adventista? SI; estrategias que difieren un poco entre sí, de acuerdo a las características de la iglesia en cada lugar, pero que llevan siempre al mismo fin: hacer desaparecer la verdadera espiritualidad y consagración entre los adventistas, acercar a Roma lo más posible a la iglesia adventista, impedir de todas maneras la predicación de los mensajes de los tres ángeles, y finalmente, preparar a la Iglesia para la aceptación de la obra cumbre del papado: la ley dominical, con lo cual la iglesia adventista renegará del sábado, tal como también E. de White lo profetizó.
“Yo vi que la iglesia nominal y los Adventistas nominales, como Judas, nos entregarán a los Católicos para obtener su influencia para luchar contra la verdad. Los santos serán entonces un pueblo oscuro, poco conocido para los Católicos; pero las iglesias, y los Adventistas nominales que conocen nuestra fe y costumbres (porque ellos nos odiaron a causa del Sábado, ya que no pudieron refutarlo) traicionarán a los santos y los denunciarán a los Católicos como los que desprecian las instituciones del pueblo; es decir, que ellos guardan el Sábado y desprecian el domingo.” (Spalding Magan Collection, p. 1).
“... Esa noche soñé que yo estaba en Battle Creek mirando hacia el lado de afuera de la ventana de la puerta y vi una compañía marchando hacia la casa, de dos en dos. Parecían severos y decididos. Yo los conocí bien y me volví a abrir la puerta del salón para recibirlos, pero pensé que debería mirar nuevamente. La escena había cambiada. La compañía ahora presentaba la apariencia de una procesión católica. Uno sostenía en su mano una cruz, otro una caña. Y cuando se acercaron, el que estaba cargando una caña hizo un círculo alrededor de la casa, diciendo tres veces: "Esta casa está proscripta. Los bienes deben confiscarse. Ellos han hablado contra nuestra santa orden". El terror se apoderó de mí, y corrí atravesando la casa, saliendo por la puerta norte, y me encontré en medio de una compañía, algunos de los cuales yo conocía, pero no me atreví a hablarles una palabra a ellos por temor a ser traicionada. Yo intenté buscar un lugar retirado donde pudiese llorar y orar sin encontrar ojos ávidos e inquisitivos dondequiera me volviese. Frecuentemente repetía: "¡Si tan sólo pudiera entender esto! ¡Si ellos me dijesen lo que he dicho o lo que he hecho! " “Yo lloré y oré mucho cuando vi nuestros bienes confiscados. Traté de leer simpatía o piedad hacia mí en las miradas de los que estaban a mi alrededor, y me fijé en los semblantes de varios de quienes yo pensaba que me hablarían y me conforta-rían si no temiesen ser observados por otros. Hice un intento de escapar de la multitud, pero al notar que me estaban vigilando, oculté mis intenciones. Comencé a llorar en voz alta, diciendo: "¡Si me dijeran tan sólo lo que he hecho o lo que he dicho! " Mi marido que estaba durmiendo en una cama en el mismo cuarto me oyó llorar en voz alta y me despertó. Mi almohada estaba mojada con las lágrimas, y una triste depresión de espíritu estaba sobre mí." Testimonies for the church, T 1, pp. 577 – 578Los bienes de EGW son indudablemente sus escritos. Ellos “han hablado contra nuestra santa orden”, obviamente, una orden católica que se apoderaría solapadamente de la Asociación General (en aquella época, en Battle Creek). ¿Contra cuál “santa orden” habló E. de White? No hay confusión posible: contra los jesuitas de Roma. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, Elena de White escribió (“habló”) lo siguiente de los jesuitas de Roma:
“Pasados los primeros triunfos de la Reforma, Roma reunió nuevas fuerzas con la esperanza de acabar con ella. Entonces fue cuando nació la orden de los jesuitas, que iba a ser el más cruel, el menos escrupuloso y el más formidable de todos los campeones del papado. Libres de todo lazo terrenal y de todo interés humano, insensibles a la voz del afecto natural, sordos a los argumentos de la razón y a la voz de la conciencia, no reconocían los miembros más ley, ni más sujeción que las de su orden, y no tenían más preocupación que la de extender su poderío. El Evangelio de Cristo había capacitado a sus adherentes para arrostrar los peligros y soportar los padecimientos, sin desmayar por el frío, el hambre, el trabajo o la miseria, y para sostener con denuedo el estandarte de la verdad frente al potro, al calabozo y a la hoguera. Para combatir contra estas fuerzas, el jesuitismo inspiraba a sus adeptos un fanatismo tal, que los habilitaba para soportar peligros similares y oponer al poder de la verdad todas las armas del engaño. Para ellos ningún crimen era demasiado grande, ninguna mentira demasiado vil, ningún disfraz demasiado difícil de llevar. Ligados por votos de pobreza y de humildad perpetuas, estudiaban el arte de adueñarse de la riqueza y del poder para consagrarlos a la destrucción del protestantismo y al restablecimiento de la supremacía papal."
“Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no sólo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados. Siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuitas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuitas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.”
“Para otorgarles más poder, se expidió una bula que restablecía la Inquisición. No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras.” (CS 249, 250)
Pero podría alguien preguntarse: ¿cómo podrían los jesuitas llegar a tomar el control de la Asociación General Adventista? La respuesta es simple y a la vez sorprendente para quienes no están familiarizados con los métodos de los jesuitas: LA INFILTRACIÓN. Esta perversa estrategia consiste en fingirse adventista, ingresar a la iglesia como cualquier miembro, fingiendo una conversión que nunca existió, y una vez adentro de la misma, comenzar una tarea sutil e insidiosa, en equipo con los otros infiltrados, de acuerdo a los objetivos cuidadosamente planeados por el vaticano. Así los infiltrados católicos, con los jesuitas a la cabeza, van escalando posiciones dentro de la Iglesia, apoyándose y votándose unos a otros en las diferentes Juntas, tomando control de las juntas de iglesia, de las Asociaciones, y de todas las instituciones del pueblo adventista. De esta manera llegarían, poco a poco, al control de la autoridad máxima a nivel mundial de la Iglesia.Digamos de paso que esta estrategia satánica no es nueva ni fueron los jesuitas los primeros en utilizarla. Ya los judíos la utilizaron contra la iglesia cristiana en el primer siglo de esta era, y los apóstoles la denuncian claramente:
Gálatas 2: 4: “y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,”
2ª Corintios 11: 13 – 15: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”
Judas 4: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.”
Pero la iglesia primitiva supo enfrentar y rechazar a los infiltrados, neutralizando así su nefasta influencia. Jesús elogió la iglesia cristiana primitiva por esta actitud, de reconocer, poner de manifiesto y rechazar a todo falso apóstol, a todo infiltrado:
Apoc 2: 2: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos;”
Al tomar control los jesuitas de Roma del liderazgo máximo adventista, lógicamente, ocurrirían muchos cambios lamentables dentro de todos los niveles de la iglesia adventista. Es obvio que, llegado el tiempo del cumplimiento de esta visión, los jesuitas, junto con todo su equipo de subalternos católicos que también se infiltrarían en la Iglesia Adventista, no sólo tomarían el control de la Asociación General, sino de todos los centros adventistas en el mundo (Asociaciones, Uniones, Divisiones, Iglesias, Instituciones diversas, etc.) No nos olvidemos que tienen muchos recursos, tanto humanos como monetarios. ¿Podemos encontrar hoy las huellas de su trabajo destructor dentro de la Iglesia Adventista? SI; estrategias que difieren un poco entre sí, de acuerdo a las características de la iglesia en cada lugar, pero que llevan siempre al mismo fin: hacer desaparecer la verdadera espiritualidad y consagración entre los adventistas, acercar a Roma lo más posible a la iglesia adventista, impedir de todas maneras la predicación de los mensajes de los tres ángeles, y finalmente, preparar a la Iglesia para la aceptación de la obra cumbre del papado: la ley dominical, con lo cual la iglesia adventista renegará del sábado, tal como también E. de White lo profetizó.
“Yo vi que la iglesia nominal y los Adventistas nominales, como Judas, nos entregarán a los Católicos para obtener su influencia para luchar contra la verdad. Los santos serán entonces un pueblo oscuro, poco conocido para los Católicos; pero las iglesias, y los Adventistas nominales que conocen nuestra fe y costumbres (porque ellos nos odiaron a causa del Sábado, ya que no pudieron refutarlo) traicionarán a los santos y los denunciarán a los Católicos como los que desprecian las instituciones del pueblo; es decir, que ellos guardan el Sábado y desprecian el domingo.” (Spalding Magan Collection, p. 1).
Compártelo
Etiquetas:
adventismo,
apostasía,
Elena,
infiltración,
jesuitas,
White
3 nov 2009
Te Invitamos a leer La Gran Controversia
En nuestra pequeña iglesia estamos estudiando este librito, que constituye una de las primeras obras publicadas de Elena G. White. Resume la historia de la creación, caída y redención del ser humano y los poderes que sedisputan su futuro. Nosotros vamos por el capítulo 10, pero sin embargo les invitamos a unirse al estudio, ya que es un libro apasionante. Pueden comentar cada capítulo y asi compartir puntos de vista.
1 La Caída de Satanás
2 La Caída del Hombre
3 El Plan de Salvación
4 El Primer Advenimiento de Cristo
5 El Ministerio de Cristo
6 La Transfiguración
7 La Traición de Cristo
8 El Juicio de Cristo
9 La Crucifixión de Cristo
10 La Resurrección de Cristo
11 La Ascensión de Cristo
12 Los Discípulos de Cristo
13 La Muerte de Esteban
14 La Conversión de Saulo
15 Los Judíos Deciden Matar a Pablo
16 Pablo Visita Jerusalén
17 La Gran Apostasía
18 El Misterio de la Iniquidad
19 La Muerte No es un Tormento Eterno
20 La Reforma
21 La Unión del Mundo y de la Iglesia
22 Guillermo Miller
23 El Mensaje del Primer Ángel
24 El Mensaje del Segundo Ángel
25 El Movimiento Adventista Ilustrado
26 Otra Ilustración
27 El Santuario
28 El Mensaje del Tercer Ángel
29 Una Plataforma Firme
30 El Espiritismo
31 La Avaricia
32 El Zarandeo
33 Los Pecados de Babilonia
34 El Fuerte Pregón
35 El Cierre del Tercer Mensaje
36 El Tiempo de Angustia de Jacob
37 La Liberación de los Santos
38 La Recompensa de los Santos
39 La Tierra Desolada
40 La Segunda Resurrección
41 La Segunda Muerte
1 La Caída de Satanás
2 La Caída del Hombre
3 El Plan de Salvación
4 El Primer Advenimiento de Cristo
5 El Ministerio de Cristo
6 La Transfiguración
7 La Traición de Cristo
8 El Juicio de Cristo
9 La Crucifixión de Cristo
10 La Resurrección de Cristo
11 La Ascensión de Cristo
12 Los Discípulos de Cristo
13 La Muerte de Esteban
14 La Conversión de Saulo
15 Los Judíos Deciden Matar a Pablo
16 Pablo Visita Jerusalén
17 La Gran Apostasía
18 El Misterio de la Iniquidad
19 La Muerte No es un Tormento Eterno
20 La Reforma
21 La Unión del Mundo y de la Iglesia
22 Guillermo Miller
23 El Mensaje del Primer Ángel
24 El Mensaje del Segundo Ángel
25 El Movimiento Adventista Ilustrado
26 Otra Ilustración
27 El Santuario
28 El Mensaje del Tercer Ángel
29 Una Plataforma Firme
30 El Espiritismo
31 La Avaricia
32 El Zarandeo
33 Los Pecados de Babilonia
34 El Fuerte Pregón
35 El Cierre del Tercer Mensaje
36 El Tiempo de Angustia de Jacob
37 La Liberación de los Santos
38 La Recompensa de los Santos
39 La Tierra Desolada
40 La Segunda Resurrección
41 La Segunda Muerte
Compártelo
Etiquetas:
controversia,
Elena,
gran,
White
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
